A el dolor que aún vive en mí,
A el dolor que aún vive en mí,
Hoy no vengo a expulsarte.
No vengo a negarte, ni a pedirte que te vayas.
Hoy solo quiero sentarme contigo,
como quien se sienta con una vieja amiga
que ha sido difícil de amar.
Hoy te reconozco.
Te doy nombre.
Te doy espacio.
No para que crezcas,
sino para que te calmes.
Hoy te acompaño
como el viento acompaña al árbol:
sin romperlo,
sin empujarlo,
solo moldeando su forma con paciencia.
Si alguna vez te vuelvo a sentir,
no me asustaré.
Te miraré con ternura.
Te diré:
"Ya sé quién eres.
Y sé que no estás sola."
Porque ahora,
yo también estoy conmigo.



¡Te Quiero y Te Amo Amor!
ResponderEliminar