Corazones que florecen

Corazones que florecen





La noche no es enemiga,  

es umbral.  

El alma se detiene,  

no por miedo,  

sino por reverencia.


Una nube la elige,  

no para castigarla,  

sino para purificarla.  

Llueve sobre ella sola,  

como si el cielo supiera  

que hay corazones destinados

a florecer en la penumbra.


Ella no huye.  

Levanta las manos,  

abre el pecho,  

y deja que el agua le hable  

de lo que aún no entiende.


El mundo gira,  

los pájaros cruzan el horizonte,  

 la luna observa,  

cómplice silenciosa  

de quien se entrega  

sin exigir respuestas.



Porque hay belleza en no saber,  

y esperanza en seguir caminando  

aunque el camino permanezca oculto.  

Y en esa oscuridad,  

la luz se prepara,  

como un secreto que aguarda  

su instante de revelación.


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