Concierto de luz
Concierto de luz
En el punto suspendido del instante divino,
tres cuerpos plateados, danzan sin rumbo
Hasta que se funden en uno
rompiendo el hilo del tiempo,
trascendiendo el destino.
No hay principio ni final,
solo un latido mágico,
un susurro que no se pronuncia,
pero que crea el universo.
En esa danza única y eterna,
la multiplicidad se hace unidad,
y el instante se desborda en infinito,
como un mar que no conoce orillas.
La luz desciende suave,
no para tocar, sino para unir,
tejiendo el misterio sagrado
donde nace lo eterno.
Las burbujas ascienden,
testigos mudos de un pacto antiguo,
y las rocas, quietas,
observan sin juicio.
Todo está en su lugar,
como si el universo respirara
a través de ellos,
en armonía perfecta.



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