Cuando el día no dice nada
Cuando el día no dice nada
A veces el día amanece
como un cuarto sin ventanas,
ni frío ni cálido,
ni claro ni oscuro,
solo ahí…
esperando que alguien lo nombre.
Hay mañanas que no traen promesas,
ni urgencias, ni relojes,
solo un cuerpo que despierta
y un alma que pregunta:
¿para qué hoy?
Y no hay respuestas escritas,
ni mapas en la mesilla,
pero hay un hilo tenue,
una brisa que susurra:
sigue.
Porque avanzar no siempre es correr,
a veces es abrir los ojos,
poner los pies en el suelo,
y decirle al día:
aunque no sepas quién soy,
yo vengo a encontrarte.



Comentarios
Publicar un comentario