Cuando pierdo la fé


"Cuando pierdo la fé "




A veces la fe se me escapa,  

no la grito:  

desciende como arena fatigada,  

como promesa que se disuelve en mis manos.  


El horizonte se apaga,  

cada paso resuena en la nada,  

y sólo el eco,  

ese hermano del silencio,  

me devuelve mi propia voz.  


Entonces me pregunto:  

¿vale la pena seguir?  

¿son mis huellas más que cansancio,  

más que sombra sobre la tierra?  


Y, sin embargo, avanzo.  

No por esperanza,  

sino por esa costumbre del alma,  

esa terquedad callada  

que respira aún bajo la ceniza.  



Quizá no creo,  

pero camino.  

Y en ese gesto mínimo,  

tan frágil, tan mío,  

algo se enciende:  

no sé si es vida,  

si es fuego,  

o si soy yo misma  

aprendiendo a 

arder.  


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