Del aire detenido a la montaña interior

  

" Del aire detenido a la montaña interior"



El aire se espesó en los patios del alma,

ni las hojas recuerdan su danza,

ni el agua su rumor antiguo.

Todo es un silencio tenso,

como si el mundo contuviera el aliento

bajo un cielo que no escucha a la tierra.


Camino entre raíces que se enredan,

puentes que no alcanzan orilla,

nombres que se disuelven en la neblina.

Cada gesto pesa,

cada palabra cae sin eco.


Y, sin embargo,

una brasa respira en lo hondo,

una voz que no habla pero sostiene:

Y me susurra, permanece entero en tu centro,

no negocies la luz.


Entonces callo.

El ruido del pensamiento se apaga.

El pulso se asienta como piedra en el río.

En la cima del instante

la montaña se sienta dentro de mí,

y todo lo inmóvil empieza a vivir.

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