Voces llegan
Las voces llegan
no suaves, no calladas,
sino inquietas, errantes,
como pensamientos que no piden permiso.
Ella no las espanta.
No corre, no se esconde.
Las mira, las deja ser,
como quien entiende que el caos también respira.
Cada aleteo es una duda,
una memoria que arde,
una idea que insiste.
Pero en sus manos, no hay rechazo,
solo transformación.
Las convierte en luz,
en danza,
en belleza que no niega su origen.
Porque hay fuerza en no luchar,
en permitir que lo que duele
se vuelva parte del paisaje.
Y así camina,
no sobre agua,
sino sobre todo lo que
quiso romperla
y no pudo.



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