El arte que la vida derrama
El arte que la vida derrama.
Con la risa abierta,
ella deja que la luz se pose en su piel.
Las manchas de color la encuentran una por una,
como pequeños mensajeros del alma
que vienen a recordarle
que la inocencia tambien pinta
El pincel en su mano
no busca formas perfectas
sino el temblor sagrado
del momento
Ese instante en que el corazón
se vuelve más verdadero
que la palabra
Los colores se esparcen
como si el cielo travieso
jugara con su cuerpo
y cada mancha es una plegaria
Un susurro que dice :
“Sé libre. Sé luminosa. Se tú"
Ella pinta hasta tocar
el punto más íntimo,
donde la memoria y la vida
se abrazan
como amantes antiguos
en la morada de lo eterno
Y mientras su piel se llena
de estrellas diminutas,
su alma florece como un jardín
que se reconoce amado
Entonces sonríe,
porque comprende que no pinta su carne,
sino el júbilo del Amado,
esa risa divina
que busca cualquier excusa
para florecer.



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