La envidia y la luz
La envidia y la luz
Envidia y la Luz
Alma mía,
no busques en otro la forma de tu brillo.
La luz que te guía
nació contigo,
como la aurora que despierta sin preguntar
si otras montañas ya han visto el día.
La envidia es una nube pasajera
que intenta oscurecer el cielo;
pero el cielo no lucha:
simplemente espera
hasta que el viento lo despeja.
No midas tu fulgor con el de nadie,
pues cada alma fue encendida
con un brillo único
cuando el Creador celebraba tu nombre.
Mira
la luna no compite con el sol,
y aun así,
cada noche hace cantar al mundo.
Bebe de tu propia luz,
baila con tu sombra,
y si el silencio te susurra que eres poco,
ríete tan fuerte
que hasta las estrellas
sientan envidia de tu alegría.
Porque tú, alma errante,
fuiste creado para brillar,
no para medir tu resplandor
con el de nadie.



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