Alhena del horizonte
Alhena del horizonte
Ella camina sin ruido
pero el suelo, silencioso,
guarda la memoria de sus pasos.
En su espalda habitan soles antiguos,
heredados de noches en vigilia,
y en la mirada, mapas aún no escritos,
pero ya cantados por el viento.
No vino buscando entendimiento,
sino el fuego que no se extingue,
no para ser seguida, sino para abrir
los ríos de sombra y luz en el alma.
Su espíritu, a la vez bastón y llama,
su voz, espada que abre el silencio,
donde otros dudan, ella sostiene el vacío,
y donde otros caen,
planta raíces de eternidad.
Alhena del horizonte distante,
guardiana del fuego que purifica sin quemar,
arquera de verdades que no hieren,
madre de caminos aún no soñados,
camina entre nosotros,
y en su paso, el mundo se vuelve poema.



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