La llama y el Silencio
La llama y el Silencio
He vaminado por noches que no tienen nombre,
las piedras guardan secretos que nadie escuchó.
En mis manos porto la luz que no arde, pero revela;
en mi pecho, el árbol que no muere,
porque ha aprendido a esperar.
El libro no es mío.
No es nuevo ni viejo; el tiempo no pasa por él.
Es eco de voces antiguas
que aún susurran a quien quiere escuchar.
Las hierbas no curan el cuerpo,
sino el olvido que crece en el alma.
No vengo a asustarte.
Vengo a recordarte
que hay un umbral que se abre sin ruido,
que el mundo cambia
cuando nadie lo mira.
Si sientes que algo se mueve en tu interior,
no lo ignores.
Es la señal.
Es el momento.
Escucha.
La llama y el silencio
te llaman ahora.
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