Luz y Sombra
Luz y sombra
Si el hubiera vivido mi vida,
habría aprendido a guardar su luz
como quien protege un cristal en la tormenta.
Habría sentido la fragilidad de todo lo que nos rodea,
la incertidumbre que sopla sobre cada día,
y la hostilidad silenciosa
de lo que parece seguro.
Pero en la oscuridad,
habría descubierto
que la luz no se extingue
si se cuida con paciencia,
que incluso el corazón más frágil
puede sostener claridad y equilibrio.
La vida, aun en su caos,
le habría enseñado
que la verdadera fuerza no está
en dominar el mundo,
sino en la fidelidad a la propia luz,
en saber brillar aunque el cielo esté gris.
Y así, al final, habría comprendido
que la fragilidad no es debilidad,
sino un recordatorio
de lo precioso que es sostenerse,
de lo hermoso que es
seguir siendo luz.



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