Mi nueva casa

 


Mi nueva casa



La casa antigua hablaba fuerte,

sus muros eran solidez y certeza,

cada puerta un latido conocido,

cada ventana un reflejo seguro.


Pero esta casa nueva susurra,

como viento entre hojas que aún no he tocado,

su energía se infiltra lenta,

penetrante, suave, casi imperceptible.


Aquí aprendo a esperar,

a sentir antes de mover,

a observar la influencia que llega,

y a distinguir qué me fortalece y qué me distrae.


Antes buscaba firmeza;

ahora descubro fluidez.

Antes dominaba el espacio;

ahora convivo con él,

dejando que el encuentro —la sorpresa—

me enseñe la flexibilidad del alma


Enseñanza en contraposición:

La casa antigua: me daba estabilidad, acción directa, seguridad inmediata.


La casa nueva: paciencia, sutileza, apertura a lo inesperado.


Reflexión: donde antes la vida era predecible, ahora hay que aprender a percibir, a fluir y adaptarse, dejando que la energía suave penetr

e y que lo inesperado enseñe.



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