Raíz de luz
"Raíz de luz"
Sobre raíces que susurran memorias,
el hombre se alza, quieto, sin cadenas,
con la frente bañada en auroras
y el pecho abierto a antiguas penas.
No hay dolor que no haya sido canto,
ni sombra que no guarde una estrella.
Cada nudo en su alma es un manto
tejido por manos que aún lo velan.
La montaña lo llama sin palabras,
con su cima encendida de misterio.
No es altura lo que busca su alma,
sino el fuego antiguo que lo nombra.
En su pecho despierta un fuego antiguo
La pluma regalo de lo invisible
es promesa, de que el vuelo no exige alas ni viento.
Solo basta rendirse al momento
y recordar que el origen es silencio.
Así, paso a paso, sin premura,
el hombre se funde con la altura.
No huye, no lucha, no se oculta:
se convierte
en la luz que lo
sostiene.



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