Regalos de la vida

Regalos de la vida




Cuando los párpados se niegan a cerrar

y la luz se inclina en sus últimos suspiros,

tres palomas descendieron,

flotando entre sueño y vigilia,

y se posaron en mi regazo.


No traían palabras,

ni señales del mundo;

eran la vida misma,

palpitando en plumas y alas,

un secreto que el cielo deposita

en quien sabe esperar sin esperar nada.


Sentí su corazón contra el mío,

su respiración como un río silencioso,

        y comprendí que la belleza

llega en instantes diminutos:

en un susurro, 

en un roce,

en la gracia 

de lo que no se puede poseer.


Por un instante,

el universo se inclinó hacia mí


Y yo sin templo, sin palabra,

me dejé envolver 

por lo invisible, por el misterio

 que se posa suavemente,

             por el regalo que es vida,

y en ese instante comprendí:

todo palpita, todo ama,

       y el corazón que se abre lo recibe todo.

Comentarios

Entradas populares