Regresar al Centro

 Regresar al Centro

 Regresar al Centro


Cuando la luz se vuelve intensa,

y el mundo resplandece en su júbilo,

el sabio no corre ni lucha,

se sienta en la quietud del alma

 y respira la canción del silencio.


Cuando el corazón se desborda,

como río que besa la tierra,

no teme al torrente ni al estruendo,

sino que sonríe, entregándose a la danza eterna.


No hay error en la sinceridad,

ni culpa en mostrar la llama interior,

pues la verdad, aunque humilde y desnuda,

es la semilla que florece en el jardín del espíritu.


Y si caes, no temas al suelo,

ni al polvo que acaricia tus pasos,

porque lo esencial no es la caída,

sino ese regreso suave y tierno

al templo sagrado del propio ser.





Comentarios

Entradas populares