Soltar que ya no sostiene
Soltar que ya no sostiene
En el umbral donde el cielo toca la tierra,
ella se detiene.
Sus manos guardan el peso de lo que fue,
como quien sostiene una piedra antigua
que ya no pertenece al camino.
El manto que lleva conserva constelaciones viejas,
pero sus ojos buscan la grieta luminosa en el suelo,
el oro que anuncia un renacer.
Soltar no es perder.
Es devolver al universo lo que cumplió su ciclo,
es aprender que cada despedida
es también una semilla.
El sol, la luna, la espiral,
todos sus símbolos la rodean,
y en su silencio dicen:
“Lo que dejas ir, te devuelve a ti misma.”
Ella no llora.
Ella no teme.
Ella honra.
Y al soltar, se convierte en puente,
no solo entre lo que fue y lo que será,
sino entre la sombra y la claridad,
entre el peso y la libertad.
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