Subida silenciosa
"Subida silenciosa"
Ayer, lloré sin nombre,
y el agua surgía de mí
como raíces secretas
que atraviesan la tierra del pecho.
Reía también,
eco travieso de un alma
que juega con sus cadenas,
que sabe que el caos
es solo semilla.
Hoy, con los párpados húmedos
y la claridad recién nacida,
reconozco: era la subida.
Cada lágrima, río que pule piedras antiguas.
Cada risa, grieta por donde se cuela la luz.
No era tristeza,
era un impulso que trepa
por canales invisibles
hasta el sol.
Subía desde el centro,
como savia en un tronco herido,
como viento que eleva semillas dormidas.
Ahora entiendo:
el desorden es puente,
el llanto, ceremonia de ascenso.
Yo, montaña que se deja llover,
me convierto en manantial,
me abro a florecer.



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