Caminos de silencio
El viento recorre los árboles desnudos,
llevándose consigo fragmentos de pensamientos olvidados.
Las sombras se extienden largas,
pero no temibles;
nos recuerdan que en cada pausa,
en cada silencio,
algo se transforma dentro de nosotros.
Hoy los caminos parecen inciertos,
pero incluso la indecisión tiene su enseñanza.
Los ríos, dormidos bajo el hielo,
nos hablan de la paciencia que exige la vida,
y de la profundidad que solo el tiempo revela.
El corazón, viajero silencioso, aprende a despojarse,
a no aferrarse a lo que no puede comprender.
En cada encuentro, en cada gesto,
en cada instante que parece fugaz,
reside un espejo de nuestra propia búsqueda.
Hoy conviene caminar despacio,
observar la luz que se filtra entre los árboles,
escuchar los murmullos del alma,
dejar que la soledad sea un maestro
que nos conduce hacia la claridad interior.

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