Cuando el alma se abre sin miedo
Cuando el alma se abre sin miedo
Cuando el corazón se siente oprimido,
no es la vida quien lo aprieta,
sino la mano invisible del miedo
que teme equivocarse ante los ojos del mundo.
Mas la duda es un espejismo,
un fantasma que se disuelve
cuando el alma recuerda que la verdad
no se mide en palabras,
sino en la pureza de la intención.
El hombre que tropieza en su hablar
no ha caído,
pues cada palabra imperfecta
es semilla que germina en otro oído.
Y el silencio que sigue al error
es también música,
si se escucha con humildad.
Entonces llega el trueno,
no como amenaza,
sino como despertar.
Sacude las ramas secas del ego,
derriba las murallas del “qué dirán”,
y revela la voz desnuda del ser.
No temas al juicio,
pues quien juzga se juzga a sí mismo.
No temas a la caída,
pues quien cae aprende a volar.
Sé como el río que avanza,
sin preguntar al valle si su curso es correcto.
La vida no pide perfección,
sólo pide entrega.
Y el alma que se entrega
es trueno que anuncia la aurora,
es viento que limpia las dudas,
es canto que no conoce error.



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