El Caldero de su Sonrisa

 

El Caldero de su Sonrisa



Una luz suave entra sin aviso,

como brisa que roza la piel y se queda.

Su sonrisa se expande en mi mente

como ondas en un lago tranquilo,

tocando el corazón con ternura silenciosa,

moviendo la voluntad sin exigir nada.


No tiene explicación, solo es,

un resplandor cálido que envuelve el aire.

Cada gesto suyo es un eco luminoso,

un hilo dorado que atraviesa sombras,

liberando tensiones, despejando dudas.


Su recuerdo se posa incluso en la ausencia,

una chispa que ilumina rincones internos,

como fuego que no quema pero transforma,

como caldero donde lo efímero se vuelve sustento.


No pide, no exige, no reclama;

solo irradia, etérea y firme.

Su presencia es un regalo invisible,

una vibración que nutre, inspira y permanece,

dejando un rastro dulce, leve y eterno.




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