Suavidad sobre la Roca



Suavidad sobre la Roca



Cada piedra del sendero  

es un espejo que devuelve mi rostro,  

un fragmento de mí mismo  

que aún no sé abrazar.  


La montaña no se alza frente a mis ojos,  

habita en mi interior:  

es memoria dispersa,  

es sombra que aguarda ser nombrada.  


Y sí, duele —  

porque el obstáculo me despoja  

de las vestiduras de la certeza,  

me recuerda la fragilidad de mis límites,  

me habla en la lengua de la impotencia.  


Pero también me llama,  

como un amigo oculto en la penumbra:  

me invita a detener el paso,  

a escuchar el eco de lo no resuelto,  

a tocar con ternura  

lo que confundí con dureza.  


No es castigo,  

ni destino adverso:  

es el alma que se contempla en su espejo,  

anhelando volver a ser completa.  


El camino se torna arduo  

cuando la vida desea mostrarnos  

lo que aún no hemos integrado.  


Y la impotencia,  

ese temblor que nos sacude,  

no es sino el preludio  

de un nuevo nacimiento.  


Comentarios

Entradas populares